miércoles, 1 de noviembre de 2017

Tata Vizcacha / W. Benavides - Presentación (fragmento)


El 26 de mayo del 2012 dentro de las actividades de la Semana del Libro, se presento en la Biblioteca Municipal de la Casa de la Cultura de Maldonado la re-edición del libro "Tata Vizcacha" de Washington Benavides. (ed Yaugurú, Colección Rescate, 2012) La misma estuvo a cargo de Agamenón Castrillón y el propio autor. Este trabajo fue su primer libro impreso en el año 1955, en una edición de autor, realizada en su ciudad natal Tacuarembó. Sobre el mismo escribió Castrillón: "El Tata Vizcacha es el primer libro de Washington Benavides. El poeta de la frescura de lo verde de pronto arremete con una serie de textos tajantes donde se reconocen a distintas personalidades de la “aristocracia” ganadera y comercial del Tacuarembó del año 55. Eso generó una polvareda terrible en el pago. Enseguida empezó la cacería de quién era quién en los poemas, Genera tal reacción que un grupo de estudiantes de derecha, nucleados en el Movimiento de Acción Democrática (M.A.D.) organiza un acto de desagravio y quema el libro en la plaza principal del pueblo. Hoy, tras 57 años de silencio, la Editorial Yaugurú viene a reeditar el Tata Vizcacha, en su Colección Rescate y bajo la consigna de: la poesía no tiene fecha de vencimiento. " 

Los audios presentados son parte registro grabado de aire durante su presentación en Maldonado el 22 de mayo del 2012. En primer lugar se escucha un fragmento de la presentación realizada por Castrillón y Benavides y luego los dos únicos textos leídos por el autor, una lectura fragmentada del texto que abre el libro "Prólogo" y el último poema "XIX" que cierra el mismo.

Editado en el labOratorio en noviembre del 2017.

La ilustración que acompaña este registro es un fragmento de la tapa del libro editado por Yaugurú. Ilustración de Pablo Benavides

Tan cam pan te nº4 / Un Cabarert Tabaretero


Tabaré Rivero (1957) artista singular y multifacético, posee una vasta obra en los campos de la música, la literatura, el teatro, el cine y la televisión. Indudablemente la mayor visibilidad la ha obtenido por su vinculación a la música y en especial el rock. Movimiento en el que ha participado desde su resurgimiento desde el final del último gobierno de facto en el Uruguay, aunque hay que reconocer que estilísticamente sus trabajos discográficos resultan poseer un espectro mucho mas amplio, a la hora de hilar fino si es que vamos a encontrar un nicho para clasificarlo. Y la palabra “nicho” que nos remite a algo estático, quieto, no es precisamente la más adecuada a la hora de describir este work in progress constante de la obra de Rivero.
Su primera incursión en el mundo del disco la realiza junto a su padre, el reconocido pionero del radio teatro Mario Rivero, en un trabajo para niños: “Cachinés y la tortuga sonrriente” (Macondo, GAM622 / 1976). El grueso de su carrera discográfica la realiza como líder de la banda “La Tabaré”. Este factor de cambio constante en la obra del autor, del que hablábamos al principio, también es percibido por el propio Rivero, percibido y dirigido. Es así que en sus comienzos el nombre de la agrupación era “La Tabaré Riverock Banda”, inserta como decíamos en ese contexto de post-dictadura, new wave, post-punk, y cómo cantara Charly García en 1984 un lugar con muchos “raros peinados nuevos” . Entre 1987 y 1999 la Riverock Banda publica seis álbum
[Sigue siendo rocanrol (Orfeo, SULP 90867, 1987); Rocanrol del arrabal (Orfeo, SULP 90993-1, 1989); Placeres del sado-musiquismo (Ayuí / Tacuabe, AE 113 K, 1992); Apunten... ¡Fuego!! (Ayuí / Tacuabé, AE130 CD, 1994); Yoganarquía (Ayuí / Tacuabé, AE 184 CD, 1997); Que te recontra (DBD, 001 CD, 1999)].
En el 2002 Rivero marca un giro estético que se transluce en el nuevo nombre de la agrupación: “La Tabaré Milongón Banda”. Luego en el 2006 con un nuevo cambio de sello discográfico se la conoce brevemente como “La Tabaré Cachimbanda”, para finalmente, adoptar la moda de apocopar largos nombres y pasa a denominarse sencillamente “La Tabaré”.
Esta contracción simbólica parecería acompañar también la reducción de las aspiraciones contraculturales de los jóvenes de los ochentas y su lenta pero  progresiva incorporación al sistema mercantil-consumista contemporáneo. Los 80´s fueron un período fermental en Latinoamérica, período de recuperación democrática y la música, en especial el punk que con su postura antisistémica encontró en la juventud urbana sudaca, un aliado deseoso de removerse toda la férrea moral autoritaria que cargaban pesadamente sobre sus hombros durante las últimas décadas, un caldo de cultivo propicio que motivó principalmente una actitud de independencia a los carriles tradicionales de difusión: creación de sellos independientes, fanzines, radios comunitarias, etc. Es en este ambiente que aparece La Tabaré Riverock Banda, y de inmediato se pudo presagiar que dicha banda se convertiría en una leyenda de culto.

Aquí nos interesa señalar de este primer período de La Tabaré algunos aspectos de su producción, que muy bien se ve reflejada en su discografía. Esa postura ecléctica, en la que sin duda la pasión teatral de Rivero se hizo presente y produjo una obra extremadamente original en el entorno de aquellos años. El teatro y la música lo llevo a producir varias obras multimediales: “La ópera de la mala leche” (1990), “¿Qué-te-comics-te” (1992) y “Putrefashion” (1998) e incluir en su discografía elementos diferentes a los paradigmaticos de la escena del rock. La música, las canciones, constantemente varían de estilos que van del rock, al punk, ska-reagge, folklore y géneros varios latinoamericanos. El uso de instrumentos eléctricos y acústicos, le dan un sonido muy particular a la propuesta, que navega cómodamente entre diversos estilos y sus posibles fusiones. El aspecto vocal principalmente en manos de Rivero, también fluctúa en distintas modalidades, el canto, el susurro, el grito o el recitado, marcan un sello indeleble a la matriz sonora de la propuesta.
El primer espectáculo oficial de la banda  se llevó a cabo en noviembre de 1885 en el Teatro Circular, en un ciclo titulado “Kafé Koncer”, y tal vez esta sea la denominación más exacta al trabajo de la banda, sin dudas La Tabaré ha sido la propuesta de aquellos años que más se acerco a la estética del “cabaret” (música, canción, recitados, actuación, performance, en espacios alternativos o vinculados a bares, pubs, etc.) al igual que ese cabaret dadaísta que buscaba sacudir los pilotes de la cultura.
A pesar de que su propuesta era extremadamente experimental e ideológicamente la producción de textos se podrían enmarcar como “contraculturales” (denunciando la alienación del individuo y su constante consumismo, ironizando sobre las propias pretensiones de estrellato, proponiendo un discurso estético que escapaba al común denominador de aquellos años) no lograron despegarse de los engranajes del “mercado” y la banda de “culto” que se ha mantenido en el tiempo con una relativa vigencia y buen número de seguidores, (vendiendo discos, realizando espectáculos, publicando libros y DVD´s) ha caído en la paradoja de ir insertándose cada vez más en la industria del entretenimiento, con una audiencia cada vez mas domesticada, acostumbrada a mirar la banda desde el otro lado de la pantalla del móvil, esperando ese sucedáneo de rebeldía que la tranquiliza y amansa.
Pero este no es un fenómeno que le cabe sólo a La Tabaré, esto le ha sucedido a todo aquel movimiento independiente, autogestionado, auto-producido de mediados de los ochenta, de Uruguay y de la región. Toda aquella energía se fue “encausando” ... la “fueron”.
Y ese cuello de botella comenzó desde el principio, el aparato policial mantuvo el sistema aleatorio de las detenciones arbitrarias de jóvenes, aquellas “razzias” que provenían de la dictadura, también en mayo de 1988 procesan con prisión al cantante de la banda Clandestino por “...el empleo de términos soeces e insultos reiterados al Parlamento nacional, la Policía y el actual sistema democrático...”, lentamente toda aquella música empieza a desvanecerse de las radios, de los suplementos, comienza a ser invisibilizada, empiezan a sonar otros ritmos. Toda esa utopía juvenil, toda esa rebeldía, todo esa orgullosa independencia se fue transformando con las luces del show business. opacada por el breve brillo de los flashes y las portadas de revistas, para terminar hoy reduciendo sus aspiraciones a la posibilidad de una subvención de algún fondo estatal para grabar un disco, comprar una guitarra o realizar una gira.
Rivero contestaba de la siguiente manera en una entrevista realizada por Tabaré Couto a finales de los ochenta: “(el rock)...tiene que ser la denuncia de todos los esquemas sociales y en contra de las normas establecidas que te imponen a la fuerza... debe ser como un piñazo fuerte que debe existir en cualquier ciudad y eso sin herir de repente con un grito, sino sacudir y despertar la sensibilidad...” No cabe duda que la máquina “La Tabaré” empujó la locomotora de los sueños y la rebeldía de aquellos primeros años, pero ya a comienzos de los noventa se podía preveer dónde terminaría tanto entusiasmo, y el propio Rivero haría una estupenda radiografía en el texto “Desde el chiquero”, en el que profetiza: “Somos terrajas / estamos de acuerdo / De clase media baja / somos cerdos / Nos conformamos / con un cambio burgués / y alimentamos / nuestra estupidez. / Vivimos en basura / de supermercados / y consumimos / cultura de tablado / ... / ¡Cuidado! / Me estoy mintiendo bien. / (Ni más bandidos / ni más banderas / ni más partidos / ni más parteras) / Cielo cielito que no / cielo del año 2000  con el de arriba tranquilo / porque el de abajo es un gil. / La culpa no es del que nos da de comer / sino del chancho / que quisimos ser.
La potencia y esa originalidad caótica cuasi como un cabaret dadaísta de los primeros años no fue lo suficientemente comprendida por el grueso de la masa de sus seguidores. La Tabaré era sinónimo de rock, de aguante, de exaltación, de pogo-punk, de máquina avasallante, tal vez por eso todo el otro trabajo fino, cerebral, pasó un poco desapercibido. “Montevideo me mata”, “Malambo delictivo”, “Desde el chiquero”, “Contra crisis”, “En tiempos de la mala magia” u “Ojalá” son temas emblemáticos de cada uno de los discos señalados, temas que al sonar unos pocos acordes son fácilmente reconocibles para los fan de la banda o para quienes “curtieron” la escena rock de aquellos años. La entrevista que señaláramos unos párrafos atrás, es cerrada con una frase de Rivero: “... los mecanismos tratan de desvirtuar el asunto. Cuando una cosa nos molesta, tratamos de convertirla en comercial o simpática, y nos ponen como chicos bonitos o como hombrecitos prolijos con mujeres cordiales...”

Intentando recuperar esa faceta más experimental, vinculada a la oralización del texto, de su puesta en voz como un ejercicio antimimético de la escritura, construimos este colage  sonoro con aquellas pistas, aquellos tracks que sin duda se salteaban la mayoría de los programadores radiales.

Obertura / Sras. Sres. / Desde el chiquero / Poema del descensor / Poema acelerado / Miscelánea I / Sacro Versículo I / Arrorock / Miscelánea II / Bossa Beleza / El paso fatal / Si las esquinas / Miscelánea III / El mejillón / Sacro Versículo II / Concédeme el olvido (Epitafio – L. Antúnez) / Miscelánea IV / Yo no se / A esta hora / Ni eso / ¡Puff! / ¿Qué-Te-Comics-Te? /  El chiste nacional / Miscelánea V / Entreverándonos / Montevideo Show / Sacro Versículo III / Plegaria politeísta del Rock.


sábado, 21 de octubre de 2017

La Ballena de Papel - Antología de poesía de Maldonado 1985 - 2017


“La ballena de papel. Antología de Poesía de Maldonado 1985 – 2017”. 
Proyecto Seleccionado Procultura 2016. Presentación a cargo de Gerardo Ciancio, y la participación de Jorge Céspedes, Ignacio Fernández de Palleja y Luis Pereira Severo. 
Libro presentado durante la 15ª Feria del Libro de Maldonado en el Espacio Déborah Eguren, 20 de octubre de 2017.

Grabación de aire, editada en el labOratorio, Maldonado, octubre del 2017

martes, 17 de octubre de 2017

Presentación del libro Los Horizontes Abiertos de Clemente Padín, por Luis Bravo (1989)


Recientemente el 5 de octubre pasado se cumplieron 28 años de la presentación de la segunda edición del libro “Los horizontes abiertos” de Clemente Padín.
En aquel 1989 Ediciones de UNO volvía a poner en las estanterías aquel libro publicado un 15 de diciembre de 1969 aparecido como separata de la revista “Los Huevos del Plata”. El interés de que se volviera a editar este trabajo luego de 20 años hay que verlo no como una aventura editorial buscando canalizar ganancias, sino mas bien como una reivindicación que sin duda sirviera para visibilizar las propuestas experimentales uruguayas de la década del sesenta; esas que se habían desarrollado no como un epifenómeno de las neo vanguardias metropolitanas, sino aquellas que a su impulso creaban su propio lenguaje, sus propia fauna y flora, como un eco de nuestras propias realidades y no como producto de una mera imitación.
Hay que recordar que en medio de esos veinte años estuvo implantada una dictadura que no nació un 27 de junio de 1973, sino que se venía gestando desde varios años atrás, ni culminó mágicamente un 28 de febrero de 1985.
Tuvimos por un lado un gobierno de facto que aplicó severamente los mecanismos de la censura, y por otro una resistencia que mayoritariamente creía de manera errónea que “en momentos que importa decir cosas, disminuir la palabra en juegos experimentales puramente formales resulta un tanto estéril”, o sea dos pensamientos iluminados en el que todo aquello que no fuera “comunicante” sin duda carecía de valor, como siempre las ideas digeridas serán las mas adecuadas para encausar el pensamiento de “la masa”.
Los ochentas trajeron muchos cambios a nivel cultural, en el mundo literario la idea del “poema acción” toma nuevo vigor, se adapta a nuestra geografía y necesidades. Grupos como los De UNO, grupos como Fabla, sacan el poema de los libros, y los llevan a la calle, las ferias, los barrios, los sindicatos, con una actitud desenfadad, podríamos decir  casi con aires “performáticos”.
En ese contexto (que no es el tema de estas líneas, y sí) surge la idea de visibilizar un pasado no tan lejano, pero casualmente “olvidado” por el mainstream. De la misma forma que los Hachepientos recuperaban obras como Aliverti Liquida, recordaban al “humorista” Alfredo Mario Ferreiro, o anticipando al criterio actual del Nobel, dedicaban un número integro de una revista literaria para hablar del valor poético de los Beatles; los De UNO rescataban de las brumas de la mala memoria una pieza emblemática de los sesenta, experimental y a la vez políticamente comprometida (no son criterios que se excluyan, como algunos pensaban) rescataban este libro de Clemente Padín “Los horizontes abiertos”. Luis Bravo no sólo fue el responsable de los cuidados de la nueva edición  y de su prólogo, sino además realizó la presentación en el Instituto Goethe, una puesta desacralizada y performática, en perfecta sintonía con la propuesta.
Apenas ha quedado esta grabación del suceso (entre el público nadie tenía celulares con cámara de fotos o video como hoy en día) es un registro al que accedí hace unos años en cinta duplicada de casete. En algún momento se podía escuchar en la Red la versión que realizara Bravo del texto “El descubrimiento del fuego” en la página de “Archivio 3Vitre di Polipoesia./ La Voce Performante - Vocoralità Del Novecento” curado por Enzo Minarelli. Luego dicha versión la incluí en una antología de poesía sonora uruguaya titulada “Al margen”, pero nunca había estado disponible el registro completo de dicha presentación.
48 años después de la publicación de “Los horizontes abiertos”, a 28 de su reedición, no parece mala idea seguir ampliando la mirada, o la escucha de esta obra paradigmática. Como escribiera Martín Palacio Gamboa sobre la misma: “Los horizontes abiertos instaura un trazo ABRIENTE que no posee forma ni sentido y que, no obstante fluye en una dinámica de vacíos desplegables en su misma cinética.” 

Juan Angel Italiano,  labOratorio, Maldonado, 17 octubre, 2017

La performance de un texto crítico + la primera incursión en el fuego de la voz

1.1-  El texto que se escucha aquí, leído en vivo en la presentación de “Los horizontes abiertos” (Ediciones de Uno, 1989) en el Instituto Goethe de Montevideo (octubre, 1989) es un fragmento del prólogo que escribí para ese libro. Era la primera reedición de ese poemario crucial y fronterizo que, publicado en 1969, cumplía 20 años. Recuerdo que para escribirlo nos entrevistamos varias veces con Clemente Padín y tuve acceso por primera vez a los materiales de su gran archivo personal, que hoy está a disposición en el Archivo de la Universidad de la República. No habría sido posible hacer ese texto sin su presencia como guía y sin ese archivo como memoria porque cuando quise consultar algo de crítica sobre el libro, sobre la obra de Padín, sobre la revista los “Huevos del Plata” (se había publicado en su colección de libros y plaquettes) no encontré nada que fuera de utilidad en la crítica literaria uruguaya. Lo que confirmaba, una vez más, que incluso 20 años después de aquellos inquietos y experimentales años finales de los Sesentas, nuestra crítica y nuestra memoria cultural eran deficientes. Y lo eran a un nivel desesperante, por lo menos para mis juveniles treinta años. De ahí el tono vehemente e irónico que el texto y su puesta en voz conllevan. Entiendo que el rescate de memoria que propone Juan Á. Italiano al difundir este audio apunta al valor del documento sonoro y, en tal sentido, avalo su difusión a pesar de sentirme ruborizado no tanto por lo peleón sino por cierto tono de soberbia juvenil con el que se vestía mi rebeldía de 28 años atrás.
Durante muchos años tomé muy en serio la tarea de publicar artículos de prensa y columnas (son más de doscientos, por cierto), dar conferencias y escribir prólogos, hacer presentaciones de libros y dar entrevistas, con las que contribuir de manera diferente al panorama crítico nacional. El adversario era el conservadurismo de un medio cultural que resultaba hostil en su desidia, en sus prejuicios establecidos, en su falta de canales y de apoyo para la investigación.  
Este prólogo y sus variantes tuvieron varias publicaciones además del libro en cuestión. Señalo tres:
   - “Un contexto sin memoria” sobre Revista “Los huevos del Plata”, en la columna personal, “Animal crítico”, Diario “La República”, 29.8.1989.
   - “Veinte años después”, en “Catálogo: Clemente Padín / Premio Figari”, Banco Central del Uruguay, Montevideo, 2005. Figura allí una versión bilingüe, inglés-español.
   - “Un texto fronterizo”, en “Poseías Completas de Clemente Padín”, Ediciones del Lirio, México, 2013.
         
2. 2 - De la presentación en sí recuerdo dos o tres cosas. Lo primero es que estando ya en el escenario, antes de ir hacia el micrófono a leer el prólogo, me saqué los zapatos, coloqué las medias en éstos con cierta parsimonia, y me dirigí felizmente descalzo a hacer de esa lectura una performance. Me nació así en ese momento, y no tengo ninguna otra explicación para ello, aunque interpretaciones puede haber varias. Dicho de otra manera: sin darme mucha cuenta la lectura de ese prólogo entre erudito e irónico, entre exhaustivo y a la vez displicente para con lo académico (mi soberbia juvenil ya mencionada) adquirió una actitud performática a partir de ese “descalzamiento” improvisado. Es un dato apropiado, me parece, para calibrar el tono y las intenciones del hablante que se presenta en este audio. Es desde ahí que también puede interpretarse ese final trunco, que fue otro acto improvisado. Cuando estaba dando una puntada final al discurso sobre la “carnavalización”, tras referir a una “creatividad abierta”… de pronto, como ya harto de mis propias palabras, me levanto de la mesa y dejo el escenario, y el texto sin terminar…”abierto” en esas palabras. No fue premeditado pero al igual que el descalzarme, la propia acción discursiva me llevó a hacerlo así.   
Según el orden de la grabación que J.A. Italiano me indica lo que sucedió es que antes de leer el prólogo, ya había tenido lugar la puesta en voz del poema “Descubrimiento del fuego”. Quiere decir que la lectura del prólogo vino pre-informada por la puesta en voz poética. O sea, esa es otra posible explicación: la performance poética “contaminó” la lectura del texto crítico, transformándola en performance. 
En cuanto a “Descubrimiento del fuego” se trata de un poema sonoro que no formaba parte del libro original. Padín lo había publicado en “Los Huevos del Plata” (Nº 10, diciembre, 1967) bajo el seudónimo Antonio Maltez.
Es posible que ese texto, entonces, haya sido incluido al final del libro, gracias a las conversaciones que tuvimos con Padín preparando la edición, no lo recuerdo bien. Pero al integrarlo su presencia marca el pasaje de frontera entre verbalidad y sonoridad que esta edición de 1989 propone, como un tránsito más de las fronteras que la poética de Padín fue atravesando. Si su obra posterior se dirige a la visualidad y hacia la acción performática, lo sonoro quedará allí planteado como una posibilidad en este poema cuyo valor se abre a lo fónico. El hecho es que, por aquel entonces, salvo el poema “Tren en marcha” (1927) de Alfredo Mario Ferreiro, yo no conocía otro poema sonoro en la lírica uruguaya. Este era un texto escrito 40 años después de aquél, y era todo un desafío interpretarlo. Le propuse a Padín hacerlo en vivo, puesto que nunca antes se había llevado a la voz, para lo cual había sido compuesto.
Esa fue mi primerísima incursión en la puesta en voz de un poema fónico. Siempre le estaré agradecido a Padín y a ese “fuego”, aquella experiencia a partir de la cual puse en marcha la senda de experimentar la voz como sonoridad poética, arte que hasta hoy cultivo. A modo de testimonio, quiero decir que cada vez que he interpretado ese texto hay algo que me guía y me transporta hasta llevarme a ese lugar donde puedo sentir cómo se enciende la palabra “fuego”, luego de haber ido atravesando gozosamente el trayecto sonoro, mágico, de su propia voz.  

Luis Bravo, Notre Dame University, 17 de octubre, 2017.

Audio tomado de cinta casete duplicada, grabación realizada en vivo (sin detalles) digitalizado en el labOratorio por Juan Angel Italiano en una primera instancia en el 2013. Procesado en octubre del 2017.